El Paraguay de la Segunda Guerra Mundial.

Hace tan sólo 70 años daba inicio, precisamente en los primeros días de septiembre, la Segunda Guerra Mundial, conflagración bélica que dejara como saldo, además de una Europa desbastada, la muerte de más de 60 millones de personas, un 2% de la población mundial, dos tercios de los cuales eran civiles. Para dimensionar el impacto para el pueblo judío, el 10% de esas personas, 6 millones, eran civiles judíos que no participaban militarmente de la guerra, casi el 50% del total de judíos en el mundo, que eran simplemente considerados “sub humanos y degenerados” en las propias palabras de los líderes nazifascistas.

El genocidio judío (al igual que los de otras minorías étnicas), si bien se sitúa y se incluye en el mismo período de tiempo, no se debió al “daño colateral” de la guerra sino a una decidida intención del líder nazi Adolfo Hitler de acabar con todo lo que quedaba fuera de la “raza superior aria”. Esta acción abominable fue encubierta por el silencio y la apatía de los gobiernos incluso miembros del llamado grupo Aliados.

Por aquel tiempo, Paraguay llevaba pocos años de haber librado la última y más cruenta guerra sudamericana: la Guerra del Chaco. Luctuosa epopeya fomentada por intereses tan lejanos como los que motivaron la Segunda Guerra Mundial.

En julio de 1938 se firmaron, bajo el gobierno Liberal de Félix Paiva y una fuerte presión de EEUU, los tratados de paz con la vecina Bolivia. Aunque los Febreristas no estaban en el poder constituían una fuerza política que los Liberales no podían dejar de notar. Para poder regir los nuevos destinos de la debilitada República, se encontró la persona indicada en el héroe de la Guerra del Chaco, General José Félix Estigarribia, por entonces enviado especial a EEUU. Éste, adoptando ideas Febreristas para evitar la anarquía, asumió en febrero de 1940 poderes dictatoriales temporales.

Gobierno de Higinio Morínigo

El gobierno dictatorial de Estigarribia terminó en poco más de un año con un accidente de aviación que acabó con la vida del presidente. Los Liberales buscaron a un hombre que fuera “manejable” para ocupar la presidencia. Como consecuencia, el Gabinete nombró a otro militar, el Ministro de Guerra Higinio Morínigo, como Presidente de la República. Morínigo era una figura conocida desde la Guerra del Chaco, cuando el presidente Franco le encargó recobrar los restos de Solano López, para declararlo Héroe Nacional, darle sepultura en el Panteón de los Héroes y hacerle un monumento en la capital.

Morínigo aceptó la responsabilidad, pero no se dejó manipular. Habiendo heredado los poderes casi dictatoriales que le otorgaba la Constitución, inmediatamente proscribió a los Febreristas y Liberales, y atenazó a la prensa y las libertades individuales. Para mantenerse firmemente en el poder, les dio cargos claves en el gobierno a jóvenes oficiales del ejército.

Segunda Guerra Mundial

El inicio de la Segunda Guerra Mundial facilitó la gestión de Morínigo pues las exportaciones de materias primas aumentaron. La carne, cueros y algodón le dieron muy buenos ingresos al fisco y la política de EEUU de asistencia a los países latinoamericanos que se plegaran al esfuerzo de guerra de los Aliados, hizo que el Paraguay recibiera ayuda económica. La influencia alemana en el sur del continente fue para EEUU motivo de preocupación, en especial la inclinación de Argentina por los países del Eje. Como contrapeso en la región, EEUU decidió estrechar lazos con Brasil y Paraguay, especialmente apoyando a Brasil para financiar un proyecto de carreteras entre ambos países, para reducir la dependencia del Paraguay de la Argentina.

Presiones de los Aliados

Pero, pese a las presiones británicas y estadounidenses, Morínigo rechazó tomar acciones en contra de los intereses diplomáticos y económicos de Alemania en Paraguay. Esto causó gran malestar en Londres y Washington, haciendo las relaciones con esos países muy tensas hasta el final de la guerra. Muchos paraguayos simpatizaban con la causa del Eje y los inmigrantes alemanes respaldaban a organizaciones de tipo social con ayuda a sociedades juveniles, de salud, de enseñanza, de caridad, etc. Incluso, todas esas organizaciones lucían esvásticas y fotografías de Adolfo Hitler en sus locales. Pero, eso no fue una corriente política promovida por Morínigo, pues mucho antes, en el año 1931, se había fundado en Paraguay el primer partido político con orientación nacionalsocialista en Sudamérica y en el exterior del Reich.

Por las simpatías del gobierno de Morínigo con el nacionalsocialismo y el fascismo, oficiales y miembros del gobierno expresaban abiertamente sus simpatías por el Eje. Unos casos anecdóticos son el del Jefe de la Policía que bautizó a su hijo con el nombre de Adolfo Hiroito, en honor a Adolfo Hitler y el Emperador Hiroito, y el de los cadetes de policía que portaban esvásticas e insignias italianas en su uniforme. En este ambiente político, en 1941, el diario El País adoptó una línea editorial pro-germánica. Simultáneamente, el gobierno comenzó a controlar los sindicatos de trabajadores que fueran pro-aliados.

Ataque a Pearl Harbor

El ataque a Pearl Harbor, le dio la oportunidad a EEUU de forzar a Morínigo a comprometerse públicamente con la causa aliada. Pero, recién en 1942, Morínigo endureció las relaciones diplomáticas con los países del Eje, aunque no declaró la guerra hasta febrero de 1945 (poco antes de finalizar la contienda y con los resultados prácticamente definidos).

Mientras tanto, las protestas de EEUU por las actividades de alemanes y argentinos en Paraguay, eran ignoradas por Morínigo y su gobierno. Recién a finales de la guerra, cuando no quedaban dudas sobre el desenlace en Europa, el gobierno paraguayo comenzó a ceder, pero en general los paraguayos consideraban que más amenazante para la soberanía de Paraguay era el propio EEUU, que Alemania. Sin embargo, después de declararle la guerra a Alemania e incluso después de terminado el conflicto mundial, Morínigo continuó las estrechas relaciones con los militares argentinos, de fuerte influencia alemana y otorgó protección a alemanes perseguidos.

El gobierno de Morínigo fue la presidencia más prolongada exceptuando a Carlos Antonio López y Alfredo Stroessner.

Gracias.

Bibliografía referencial:

“Una Historia del Paraguay” – Baruja, Paiva, Pinto.

“Nazismo y Fascismo en el Paraguay” – Alfredo Seiferheld.

2 comentarios

  1. es muy interesante el dato aportado, muchas gracias.

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