Este sábado llevé a mis chicos a visitar una exhibición de animales “exóticos” (made in Argentina) presentada en Asunción. La exposición está desde hace 3 semanas en nuestra capital, pero no fuimos antes porque, conociendo los mismos principios de marketing que deben conocer y manejar sus dueños, estaba esperando que las entradas estuvieran a precio de remate.
Al llegar dijeron: solo una semana a 6 dólares por persona. Fui a casa y avisé: si hicieron tanto despliegue para estar solo una semana, perderán mucho dinero; creo que se quedan otra semana a precios más bajos. Esperemos.
Al cumplirse el plazo inicial dijeron: última semana a 4 dólares por persona. Fui a casa y comenté: este precio es para los que no se animaron a ir la primera vuelta porque les parecía que estaba un poco fuera de su presupuesto (4 personas = 24 dólares, más extras, es como el 10% del salario de los interesados), pero les gustaría visitarlo. Nosotros estamos en otro grupo. Esperemos.
Al terminar ese período dijeron: últimos días a 2 dólares por persona. Fui a casa y avisé: Llegaron a su mejor precio. Se quedan 15 días más así que vamos a ir, tenemos tiempo. Y fuimos.
No soy amante de los zoológicos y similares, principalmente cuando las condiciones en que se encuentran los animales no se acercan ni por casualidad a una vida “animalmente digna”. Pero debo reconocer que la cercanía con animales de las características de serpientes, lagartos, arañas (no había otra cosa) me atrae bastante.
Ni uno solo de los receptáculos estaba protegido con candados o cerraduras de ningún tipo; es como si confiaran totalmente en el poder de disuasión que de por sí llevan consigo estos animalitos.
Voy a hacer una leve evaluación de lo que uno espera encontrar y lo que encuentra realmente (aclaro que la muestra vale 2 dólares pero ni un centavo más):
En los afiches se ve a un cocodrilo amenazante con la boca abierta y en actitud de estar atacando a una presa: En realidad hay un cocodrilo mediano (Caimán del Mississippi), más dormido que un lirón, metido en una piletita plástica en la que apenas cabe y desde la que inspira verdadera pena.
En los afiches se ve a un Tiranosaurus Rex parecidísimo al de la película de Spielberg: No encontrarán ese animal en la exposición, ni siquiera fosilizado.
En los afiches se ve a un camaleón macho: No hay ni huevos de camaleón. O se mimetizó con jaula y todo.
En los afiches vi alguna que otra araña a punto de atacar: Una de las arañas se movía; las demás, todas parientes de la tarántula, estaban digiriendo su comida o haciendo la siesta, o ambas cosas, pero no movían ni un pelo.
En los afiches se anuncia la presencia de dragones: Si lo que espera es ver a un “animal fabuloso de figura de serpiente con pies y alas, y que echa fuego por la boca”, olvídelo y vaya al cine. Supongo que los organizadores se habrán referido a los varánidos, de los cuales hay unos cuantos y que son parientes del gran varano llamado Dragón de Comodo.
En cuanto a la temible anaconda del afiche: Hay una anaconda de muy buen porte, en una caja en la que solo entra doblada, con un recipiente de agua en el que ni entra, y con un cartel que dice que se alimenta de peces, reptiles, roedores y, en algunos casos, de seres humanos. Muy bien: ahí perdí el gusto por la exposición que, de levemente científica pasó a ser fuertemente sensacionalista.
Otros animales que aparecen son gran cantidad de pitones reticuladas y albinas, boas, pitones de otras clases, 2 gecos, 1 escorpión, 1 iguana, algunas tortugas de agua y otras de tierra, 6 grandes lagartos (teju guasu) y montones de serpientes del maizal, todas de distintos colores. No hay que memorizar los nombres que aparecen en los carteles relacionándolos con lo que se ve ya que no están ordenados. Probablemente esos carteles se cayeron y el que los puso al azar es alguno de los desagradables señores sentados afuera con aspecto de aburridos y malhumorados, cuidando que nadie entre por la salida.
Me hace sentir manoseado esa actitud. Creerán que toda la gente es ignorante? Además, la presentación deja mucho que desear en cuanto a producción, a cuidado del ambiente, a seguridad. Es muy triste que compremos un producto por la publicidad y que al final resulta un fiasco. Y sucede con todo: juguetes, comida, ropas, y todo tipo de artículo comprable. Al final nos queda la sensación de haber pasado por bobo y que el vendedor o el fabricante se está riendo de mí.
Los chicos pasaron bien, y yo también. Nos tomamos una foto con una de las reticuladas y fuimos a comer algo por ahí, y ese será el tema del próximo artículo.
Gracias.
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Hola Amigo: Acabo de entrar en su página por curiosidad y he seguido en ella porque su contenido me ha agradado.
Le invito a visitar la mía y a que me dé su opinión.
Reciba mis felicitaciones y un cordial saludo
Elías Robles (profesor Saile Selbor)
Hola Elías:
Gracias por la visita y me alegro que le agrade el contenido. Pasaré a visitar su blog hoy mismo.
Saludos.
hhlevy: ocasionalmente supe de tu blog a través de tu hermana Netti. Y la verdad, me encanta lo que escribís y cómo escribís. Eso sí, confieso publicamente que no me animaría a sacarme una foto con una víbora. Abrazo.
Estimado Augusto:
Te agradezco mucho la visita y me alegra que alguien con tu criterio opine tan favorablemente sobre mi estilo; esto me anima a retomar los escritos. En cuanto a la foto, ya es la segunda serpiente que se anima a posar conmigo
Saludos
Harry